domingo, 30 de noviembre de 2008

el shock sentimental

A lo largo de tu vida te tendrás que enfrentar con alguna que otra crisis sentimental, y siempre ayuda saber que no eres el único que ha pasado por este tipo de situaciones, tanto es así que algunos psicólogos han definido las fases que una persona atraviesa hasta que es capaz de enamorarse de nuevo : el shock, la pena, la adjudicación de culpa, la resignación, la reconstrucción y finalmente la resolución.

Es normal pasarlo mal, podríamos decir que es “sano” pasarlo mal en estas situaciones, eso quiere decir que estás en contacto con tus sentimientos, o que estás “manejando tus emociones”. Es normal que durante un tiempo estés invadido por un pensamiento obsesivo que te hace recordar constantemente a la otra persona, es normal sentir ira y que te invadan temores como “que el dolor nunca pasará” o que “nunca volverás a enamorarte”. Todo eso es normal y siempre y cuando sigas fluyendo y resolviendo etapas todo te conducirá a la resolución de tu crisis. También es normal hasta cierto punto que en determinadas ocasiones se produzca "un efecto Zigzag", en el que a veces avanzes dos pasos para retroceder luego uno.

Nuestra mente a veces nos juega malas pasadas, intentando escapar del dolor nos aferra a meras fantasías que poco tienen que ver con la realidad. Tener este tipo de fantasías es hasta cierto punto normal y su contenido variará según cual haya sido nuestro papel durante la relación y especialmente en la ruptura: rechazado, rechazador voluntario o rechazador involuntario. Las fantasías posponen el momento en que tendremos que enfrentemos a esa “profunda sensación de fracaso e insuficiencia”. Debes saber que sólo eres responsable de tu propia conducta en la relación, no puedes cambiar la conducta de tu pareja, a menos que ésta quiera. Tu única preocupación deberían ser los cambios que tú necesitas hacer.

Existen dos posturas extremas que debes evitar a la hora de hacer una asignación madura de la culpa. Una de ellas consiste en “monopolizarla”, en este extremo somos culpables de todo, de lo que hemos hecho y de lo que nos han hecho o nos han dejado de hacer. En el otro extremo, se encuentra la persona que no asume la responsabilidad sobre nada y considera que toda la culpa la tiene la otra parte y que ella es una pobre víctima de las circunstancias. Por alguna razón que desconozco, son muchos los amigos o familiares, que creen que la forma correcta de ayudarte a superar una crisis sentimental consiste en descalificar a la otra parte. Cualquier alejamiento de la realidad retrasará tu proceso de “curación”, ya que si bien en un momento puedes aceptar este tipo de mentiras en tu interior se revolverá la parte de ti que conoce la verdad.

Es importante no cometer los errores más comunes durante el shock sentimental. Son pautas de conducta destructiva que se desarrollan como reacción a la perdida amorosa y que es aconsejable reconocerlas para alejarse de ellas. Una de ellas consiste en entablar una nueva relación prematuramente, antes de haber alcanzado la etapa de la resolución del shock sentimental. Son muchos los psicólogos los que describen la similitud que existe entre “necesitar” y “amar”. Creo que en nuestro interior entendemos la diferencia y podemos identificar cuando realmente lo que queremos es “no estar solos” que no es lo mismo a “querer compañía” o a tener una pareja para que el tiempo pase más rápido.

Llegada la resolución te darás cuenta de que ya no eres el mismo de antes, que has evolucionado en una versión mejorada de ti mismo. Serás capaz de volver a amar, pero habrás entendido que “amar no es suficiente para sustentar una relación amorosa”. También es importante no desechar todas las cosas buenas que surgieron dentro de esa relación que terminó. Por poner algún ejemplo tonto, puede que fuera nuestra pareja quien nos enseñara las virtudes de la comida tailandesa, lo divertido que es hacer esquí acuático o las maravillosas canciones de un cantante que no conocíamos… Si bien es normal que en un principio escapemos de todas esas cosas que nos gustaban porque nos recordaban a nuestra anterior pareja, llegado un momento dejarlas atrás sólo por esa razón no es una buena idea.

He elegido este párrafo para terminar este artículo:

"Una parte del crecimiento y la madurez se logra desarrollando el coraje necesario para superar la "tempestad" de nuestra vida sin ser autodestructivos, sin ceder a la amargura y la autocompasión, sin perder la esperanza en nosotros mismos, pero sin dejar de creer en la promesa de nuestras propias vidas". Stephen Gullo y Connie Church

Psicólogos en València

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