domingo, 29 de julio de 2012

Las terapias de tercera generación: La terapia de aceptación y compromiso.




La Terapia de Aceptación y Compromiso es una de las terapias que se conocen como “de tercera generación”. El planteamiento terapéutico es muy reciente (cobró popularidad hacia finales de la década de los 90), y todavía hay pocos psicólogos que lo estén poniendo en marcha.

Esta terapia propone a los pacientes dos aspectos fundamentales como objetivo de los tratamientos:
a)      ACEPTAR y EXPERMENTAR los eventos privados sin someterlos a un continuo JUICIO VALORATIVO.
b)      PERSEGUIR SUS VALORES Y OBJETIVOS relevantes en su vida.

Con este tipo de planteamiento, la Terapia de Aceptación y Compromiso rompe con la última metodología psicoterapéutica (la cognitivo-conductual) con claras influencias médicas porque está basada en suprimir los síntomas.

La Terapia de Aceptación y Compromiso parte de la idea de una dimensión funcional común a un grupo de trastornos, llamados “trastornos de evitación experiencial” (de evitar la experiencia). ¿Qué es la experiencia? La experiencia se refiere a una percepción individual privada relacionada con estados o sensaciones corporales, pensamientos, recuerdos, etc. que el paciente trata de evitar de forma sostenida, sin éxito. Los pacientes que sufren algún tipo de trastorno de evitación experiencial tratan de tomar control sobre estos estados privados. Esa necesidad de control llega a ser más parte del problema, que de la solución.

La actuación que propone esta terapia consiste en la aceptación de las experiencias que uno intenta evitar. La aceptación supone una actitud positiva y abierta de querer tener la experiencia que se preferiría no tener, pero que no es posible evitar. Esta aceptación no significa resignación, ni sumisión, ni estar de acuerdo con las experiencias indeseadas, sino una actitud positiva que consiste en asumir una parte de sí mismo. En definitiva, la evitación la produce uno mismo. Esta aceptación debe tener una dirección de continuar hacia adelante, sin estancarse, mediante un compromiso por actuar en dirección de los valores relevantes para la vida de uno.

Uno de los fines de la Terapia de Aceptación y Compromiso es que el paciente descubra que la auto-obligación hacia el control es el problema, y no la pretendida solución. En segundo lugar, se pretende que el paciente aprenda a diferenciar y distanciar la persona de su conducta, es decir, entre el pensamiento y el comportamiento.

Mediante esta terapia, el paciente deja de realizar un esfuerzo diario para luchar contra sus síntomas, y establece un compromiso de actuar en dirección a sus valores.

Algunas técnicas que se emplea en la Terapia de Aceptación y Compromiso son:
-         Paradojas.
-         Confusión.
-         Metáforas (p.ej. la del hombre en el hoyo, la de la lucha contra el monstruo, la del polígrafo)
-         Distinción entre SER y ESTAR




Fernando Pena impartiendo un curso a psicólogos
Fernando Pena impartiendo una formación sobre Psicología

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